Evacuar un campamento, esa decisión sin vuelta atrás

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Muchos son los factores por los que se puede decidir la evacuación de un campamento, algo que debe hacerse con planificación y con sumo cuidado.

 Si viajamos en familia o con amigos, y nos sorprende un temporal, quizás evacuar un campamento no represente mucho problema: subirse al auto y partir o refugiarse en los baños o el quincho del camping son algunas opciones clásicas. Sin embargo, cuando se acampa con contingentes y en lugares con poca o ninguna infraestructura, las opciones son menores, y por eso la planificación debe ser mayor.

Sólo una vez me tocó, durante todos mis años de scout, decidir sobre la evacuación definitiva de un campamento. Éramos 200 personas de 7 a 30 años en un campo cerca de Pehuen Có (provincia de Buenos Aires), y un temporal de viento y lluvia literalmente nos pasó por encima. El lugar había estado inundado hacía unos quince años, y los árboles tenían su interior podrido, algo que no se veía a simple vista. Por eso se cayeron en cantidad, muchos de ellos sobre las carpas o las construcciones que habíamos armado. A la noche, con todos a resguardo en la casa del casco de la estancia, nos juntamos los dirigentes y tuvimos que decidir partir, ya que no sabíamos qué sucedería con el resto de la vegetación, fuertemente sacudida por vientos de 100 km por hora. Aún así, lo peor –el tornado- ya había pasado. Otras dos veces debimos refugiarnos en los galpones de los campos donde estábamos, pero al otro día pudimos volver y seguir el campamento.

Cuándo evacuar
La evacuación de un campamento puede decidirse por varios factores, que pueden surgir únicos o combinados. En primer lugar cuando peligre la integridad física o bienestar de sus participantes. Si hay riesgo físico, es momento de irse. No hay argumento que valga para justificar una tragedia o una lesión que pudieron evitarse. También, cuando los daños a los materiales hagan imposible su reposición o uso en esas condiciones: si las carpas ya no son suficientes para todos, si la lluvia persiste y no queda ropa o equipo seco, si llegó una ola de frío para la que no estábamos preparados… también es momento de evacuar. Si hay alarma de factores climáticos extraordinarios, tenemos que recordar que los equipos de campamento no están preparados para ello (excepto los de alta montaña) y que un mal recuerdo es lo único que no debemos llevarnos de una acampada.

La evacuación puede ser temporal, hasta que pase la amenaza o el peligro. En este caso, el regreso al sitio de acampe debe evaluarse con mucho cuidado, analizando riesgos como caída tardía de árboles, crecida de arroyos, aludes o desprendimientos de nieve o rocas, y otros. También, la posibilidad de cumplir en las nuevas condiciones los objetivos de la salida, ya que seguramente el escenario cambió, y nuestros materiales sufrieron deterioros.

Cómo evacuar
La partida de gran cantidad de gente de y hacia un mismo lugar, preservando su seguridad en momentos críticos, no es algo que deba hacerse de improviso. Una evacuación debe ser un movimiento planificado y controlado  en busca de mayor seguridad o refugio, no al revés. 
Idealmente, todos deben conocer su responsabilidad y rol de actuación: dónde congregarse, hacia donde partir y qué elementos llevar. Sobre todo, los responsables. La evacuación siempre debe hacerse “de menor a mayor”: primero los más pequeños o quienes sufran más riesgo, y luego los mayores o quienes tengan más posibilidad de refugio en el lugar original.
 

 Dónde evacuar
Al organizar un campamento en una zona agreste, que carezca de refugios a tal fin (el SUM de un camping, etc.), la evacuación debe planificarse de antemano como parte de las actividades preparatorias, y es un concepto a evaluar al elegir el lugar. Por ejemplo: ¿hay alguna casa, galpón o refugio cerca? ¿qué condiciones tiene el camino? ¿puede hacerse a pie? ¿pueden transitar vehículos en caso de lluvia? En cuanto a las fuerzas de seguridad y socorro, ¿hay algún servicio sanitario o de emergencia cerca? (ambulancia, bomberos) ¿son contactables desde el lugar en condiciones críticas? ¿Contamos con señal de celular en el lugar?


Planificar para prevenir

En todos los casos, la evacuación debe ser decidida por el máximo responsable del campamento, ya que muchas veces es él quien tiene la responsabilidad legal por los participantes. También, por el consenso o la mayoría de quienes ejerzan la coordinación (dirigentes, maestros, profesores, etc.).  Al movilizar mucha gente y recursos, no se puede esperar a la emergencia para decidir qué hacer, sino que es algo que debe planificarse de antemano. Por ejemplo: desde aquellos campamentos afectados que mencioné más arriba, pedimos a los padres de los chicos más pequeños de nuestro grupo una muda de ropa en una bolsa impermeable claramente identificada, que queda en el sitio de refugio. Así, contarán con el calor y bienestar de la ropa seca, y los adultos no tendremos que preocuparnos por eso al momento de partir.

 Como en toda actividad organizada, una evacuación debe tener responsabilidades claramente identificables:

alguien guiará a la gente y se encargará de contar antes de partir y al llegar a los participantes a su cargo, cuidando que no falte ninguno; otros buscarán provisiones para llevar al refugio, habrá quienes se encarguen de los elementos básicos necesarios: faroles, botiquín, comida, materiales, documentación… otro tendrá la tarea de avisar a los contactos de emergencia si hace falta. Todos deben saber qué función cumplirán e –idealmente- haberla ensayado. También es bueno que haya dos personas cargo de cada cosa, uno como sub responsable (aunque sea responsable de otra tarea) para evitar que la cadena se corte en caso de que algo pase al encargado principal.
Aún cuando se trabaja con niños o adolescentes, un simulacro de evacuación o su realización, si es necesaria, pueden ser un momento educativo. El manejo planificado y adecuado de las emergencias evitará el pánico, dará al grupo cohesión, sensación de seguridad y confianza a los encargados y los participantes. Siempre es mejor dedicar tiempo para prever antes de la actividad, que para lamentar después.

Consideraciones para elaborar un plan de evacuación:
1) Evaluar el lugar y sus riesgos actuales y ante eventos extraordinarios
2) Determinar los posibles momentos críticos (aunque luego puedan ser otros por eventualidades, ya habrá un consenso sobre algunos de ellos y se evitarán futuras discusiones)
3) Elegir sitios seguros de refugio
4) Determinar los puntos de encuentro y las rutas de escape
5) Elaborar el orden de salida probable
6) Confeccionar los mapas o croquis de movilización
7) Distribuir las responsabilidades
8) Definir los materiales indispensables (comida, documentación, botiquín, materiales) individuales y grupales, que deben estar siempre preparados.
9) Informar a los participantes y ensayar
10) Evaluar el ensayo y corregir, si hace falta.

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