Consejos técnicos y de manejo para tu 4x4 o SUV

Imprimir
PDF

 A bañarse rápido !!!
Cuando se termina la travesía no hay que dejar el lavado para la semana próxima: con agua a presión se debe quitar –más no sea- lo más pesado. No olvides que el barro se incrusta en los órganos mecánicos, oculta las pérdidas de fluidos y reduce notablemente la refrigeración del motor, el trabajo de los radiadores de las cajas automáticas, etc.

A tanque lleno
Si te toca circular por zonas donde no está garantizada la calidad y pureza del gasoil en todo el recorrido, no está mal visto apelar a algunos de los aditivos que aumentan en número cetano, tratado siempre de llevar siempre el tanque lleno, con lo que evitarás que las impurezas ingresen al sector de los filtros o las bomba.

Al ver verás…
Lo más importante de una duna no es la huella a elegir... sino saber de antemano que hay del otro lado.

Al ver verás II …

En conducción trial la vista debe dirigirse siempre al próximo obstáculo, observando atentamente dónde apoyarán todas las ruedas. Nada de sacar la cabeza por la ventanilla: se estará perdiendo las 2/3 partes de “lo que viene”.

Ángulos
¿Sabías que el cable del malacate puede trabajar desfasado (en forma lateral) del punto de apoyo o tiro hasta 35 grados sin que se generen inconvenientes?

Arriba
En caminos con mucha piedra, trate siempre de ir “montando” en éstas (por lado, o ambos trenes), será la mejor forma de no golpear los bajos. La presión de inflado, alta.

Arriba y abajo
Si revisas las correas no te confíes si el “lomo” presenta un buen estado, a veces también en estas circunstancias, la cara inferior está cuarteada, con fisuras o desgastada.

Barreras
En zonas con mucho “chocolate” se debe tratar, fundamentalmente, de mantener el movimiento, la inercia. Hay que evitar las paradas y “trabajando” con la dirección de manera constante. Si el terreno dice basta y no se avanza, lo más inteligente es retroceder un poco para tomar impulso. Una buena táctica es bajar la presión de los neumáticos para mejorar el grip.

Barro y óxido
Al circular por zonas de mucho barro o arcilla y si se ensucian mucho los vidrios, trata de no bajar las ventanillas hasta que no se pase por el lavadero: evitará que toda la suciedad y humedad pasan a formar parte de la “geografía” interna de las puertas, con el latente peligro de corrosión “invisible”. Ya sabe: embarrados, presurización total.

Caravana
Primera norma de sentido común si se circula en caravana: la prudente distancia con el vehículo precedente. Tanto en subidas como en descensos hay que dejar suficiente espacio y esperar a que éste supere totalmente la dificultad… no sea cuestión de encontrarlo bajando descontrolado y sin espacio.

Cubos mágicos
Después de cada travesía donde el polvo, el barro y el agua dicen presentes es “materia obligatoria” desarmar los cubos de las ruedas para proceder a limpiar y lubricarlos. Si el mando no es manual, accionar varias veces el mecanismo de acople y comprobar que el encastre sea total.

Cuestión de peso
Es importante conocer el peso del vehículo que se conduce, cuando llega la hora de jugar con las transferencias de masa (ascensos y descensos) y aprovechar al máximo la capacidad off road.

Doble contra sencillo

Si la travesía es de mediana dificultad en adelante y hay lugar en el habitáculo, es conveniente llevar siempre dos matafuegos: uno tipo de polvo ABC y otro de CO2 para inflar cubiertas o destapar cañerías. Recuerde de fijarlos en un sitio a mano y con ganchos de rápido destrabe.

Doble vida
¿Sabías que un de filtro de nafta puede resultar una práctica trampa de agua para los respiraderos de los diferenciales? En el caso de los vehículos que tienen tomas elevadas, se puede comprobar si entró agua -una vez desconectada la tubería de respiración- haciendo circular aire a presión.

Espaldas mojadas
Si hay que realizar reparaciones en el camino, no está demás llevar una lona o plástico de grandes dimensiones para ubicar debajo del auto y hacer los arreglos más ordenadamente, sin posibilidades de que alguna pieza (de ésas chiquitas) pasen a formar parte del paisaje y a la hora de armar no aparezca.

Esto es mío,mío
Si la salida es numerosa, “identificá” los elementos de rescate y las herramientas de campo: en el medio de lodo y todas sucias son difíciles de reconocer. Además son caras.

Freno-blocante
En determinadas situaciones es posible improvisar un “autoblobante” del eje trasero con la ayuda del freno de mano: ante la pérdida total de adherencia, manteniendo el freno colocado -un poco antes del tope de su recorrido- y dando firmes tirones, se puede salvar la situación si el trayecto es corto.

Imprescindibles y baratas
Un elemento que sufre bastante con las “contingencias del aire libre” son las preciadas escobillas de los limpiaparabrisas: barro, sal y arena las resecan y agrietan, lo cual es visible... recién en el próximo chaparrón cuando se las necesita. Mantenerlas limpias ayuda en su preservación y aplicar un poco de vaselina alarga la vida útil de la goma. A la hora de la reposición, no escatimes calidad, constituyen un elemento de seguridad.

Ley de MURPHY
Alemite que nos olvidamos de engrasar, sitio exacto de segura próxima rotura

Limpitos I

Las bolsas de consorcio deben ser infaltables en cualquier viaje: sirven para que las eslingas y botas embarradas no ensucien el interior, también para colectar la basura que generamos y no dejarla a nuestro paso y como improvisadas fundas de asientos si la cosa viene mojada.

Limpitos II

La limpieza es fundamental para que los componentes mecánicos funcionen correctamente. El barro, por ejemplo, una vez que se seca puede entorpecer el trabajo normal del freno de mano o de las selectoras y la humedad localizada acelera la corrosión de las partes metálicas. Si el lavado es a presión y con agua caliente… mejor.

Lo justo
En aquellos vehículos que disponen de bloqueos de diferenciales manuales (aquellos donde el conductor elige cuándo disponer de él) no olvide que éstos son mecanismos muy sensibles y que debe evitarse su uso sobre superficies duras o que no presenten el suficiente resbalamiento. Se usa y se saca, sino, se rompe.

Malacate
Cuando llega la hora de cambiar el cable de malacate (la aparición de “pelitos” sueltos es inequívoco signo de debilitamiento) antes de comprar en una casa de accesorios, consultá primero por precios en algún establecimiento industrial que fabrique cables de acero, sin tanto show off encontrarás una solución más económica.

Mejor en doble
Siempre anticipa las maniobras y, ante la duda, es preferible circular en doble -o en su defecto en baja- y con resto, que tener que echar mano de estos mecanismos una vez encajados. En estas situaciones, muchas veces, es más complicado lograr una inserción perfecta y los comandos eléctricos a veces no responden...

NO remendaras
A la hora de trabajar con el malacate nunca es conveniente realizar añadiduras con otros cables de acero o eslingas: se potencian así los puntos de posibles roturas. Un enrollado prolijo en el tambor es un buen aliado para una larga vida útil del cable.

Ojo de buen cubero
Si el obstáculo a superar presenta dificultades mayores, es mejor que quede siempre del lado del conductor y así optimizar el cálculo de la distancia.

Ojos que no ven...
Ante la rotura de parabrisas y si queda todavía un buen trecho de ruta por recorrer hasta encontrar una solución fiable, te recomendamos atar una soga de parante a parante a la altura de los ojos con la que desviará el viento y tornará menos molesta la conducción en esas condiciones.

Paciencia
Una vez que el vehículo se “despanzó” y quitaste la arena o el barro debajo del piso y lograste que los diferenciales y las ruedas apoyan de nuevo, la dosis de acelerador debe ser moderada. Es cuestión de maña y torque, no de caballos.

Paso a paso
Cuando el terreno es muy complicado y la adherencia se complica, es mucho más efectivo circular, casi en ralentí (regulando) en baja, que acelerando en alta y castigando neumáticos y suspensión.

Piano piano
Para que no nos sorprenda un cruce de puentes en una cortadera o zanja y las ruedas queden sin tracción, lo mejor es aproximarse y buscar la tracción progresivamente, tratando de lograr un leve balanceo y jugando con la transferencia de masas, para que la tracción “vaya de un extremo al otro”.

Prevenir NO caminar
Una práctica muy útil cuando hay por delante alguna salida corta, de fin de semana, es testear el consumo del vehículo en marcha de baja y en terrenos accidentados. Es un dato de importancia cuando se encaren viajes largos por terrenos desconocidos y se debe calcular la cantidad de combustible y establecer los reaprovisionamientos.

Revisa
Si salís en plan de carpa: “perdé” un rato antes, armá y verificá que no te falte nada en el jardín de casa. En los desiertos no se consiguen estacas ni cordeles.


Sentido común
Un vehículo con un despegue de 25 centímetros nunca va a pasar por una roca de 30 centímetros. Habrá pues que apoyar primero una rueda y después otra. De acuerdo al tipo de montaña, puede servir una presión de inflado más reducida (en pisos más blandos), bastante más duras, para preservarlas de cortes y raspaduras.

Sereneider
Marchando por campo travieso, a velocidades moderadas se tiene mucho más resto para realizar correcciones o desvíos ante imprevistos. Nunca se confíes si no se hizo un pre-scout.

Sequitos I
Dos para la humedad: los fusibles de repuesto pueden guardarse dentro de los envases de rollos fotográficos; la “fusiblera”, antes de la salida de casa puede rociarse con algún aislante de humedad que preserve el buen funcionamiento y alejan la corrosión.

Sequitos II

En los vehículos equipados con snorkel puede cubrirse la toma de aire con un trapo embebido en WD40 o productos similares para lograr un prefiltrado y en zonas de mucho polvo se preserva el filtro de aire. Si además le gusta la música, puede preservar el equipo de CD´s con una cinta que clausure la entrada de tierra por la boca de carga.

Sequitos III
Una de “submarinos”: si se debe realizar un vadeo muy profundo y prolongado y se corre el riesgo de mojar los interiores, la solución puede ser una buena dosis de cinta cerrá a manera de sellador en todas las “luces” de las puertas asegura estanqueidad. Eso sí, acordate de bajarte una vez que pasó el chubasco.

Siempre en diagonal

Cuando se circula a campo traviesa, y se debe sortear una cresta de tierra arada hacelo con decisión y totalmente en diagonal, pero tampoco te embales porque va a empezar a los saltos.

Siempre tracción
Ante situaciones con asensos, bajadas pronunciadas o desplazamientos laterales de importancia lo fundamental es mantener la mejor la tracción, por eso se recomienda el uso de la baja y -de contar con ello- utilizar todos los bloqueos posibles. En estos casos tracción es sinónimo de dirección, ya que sin la primera la segunda se compromete seriamente.

Suavecito, suavecito
La premisa es: off road es la antítesis de velocidad; el secreto está en pasar, no en circular rápido. Si el recorrido pone en riesgo la seguridad o la integridad mecánica no hay pretexto que lo justifique.

Sueltitos
En terrenos muy blandos se debe privilegiar un manejo que aproveche los cambios más altos. Cualquier exceso de velocidad o potencia significa perder tracción y enterrar al vehículo. En esta situación es fundamental saber cuál es la gama de rpm se cuenta con el máximo par motor.

Trepadas

Cuando en una subida se “acaban los argumentos” no hay dos salidas: marcha atrás hasta abajo y a intentar de nuevo. Lo ideal es usar menos potencia a medida que se acerca a la cumbre. Mucho motor en el llano, considerable inercia y regular pedal a medida que se ganan metros.

Trepamedanos
Nunca se debe abandonar la trayectoria elegida una vez que se encaró una subida resbalosa, sobre la cresta debemos llegar perpendiculares y no por los costados, “merengueando”. Se puede circular lateralmente sin mayores inconvenientes por laderas empinadas. Más allá de la sensación de pánico en el pasaje, si la tracción es adecuada (siempre es preferible la baja), el vehículo se “pega” al terreno; no se usa el embrague. Cuando la dirección manda para abajo hay que obedecer: nunca se gana una pendiente con poco grip en forma oblicua.

Vadeos
Al momento de cruzar un río, si se debe retornar por la misma senda más tarde, tené la precaución de marcar el punto de entrada con un palo, estacas o piedras: facilitarán el tránsito en sentido contrario.

Vuelan, vuelan
No olvide que los caminos con mucha piedra y barro “vuelan” los plomitos que balancean cada neumático. Después de la travesía, a visitar al gomero.

Zapatos duraderos

Aquellos que dedican parte de sus ahorros a acondicionar su 4x4 saben que la elección de las llantas no es un motivo menor: son casi la “cara” del vehículo, pero atención, si el uso fuera de ruta es habitual coloque los fundamentos estéticos en segundo plano: son mejores los modelos de chapa, aguantan mejor, los golpes y son más fáciles de reparar. Las de aleación liviana son más “sensibles” en caminos duros y una vez “lastimadas” su reparación es más onerosa.

Zanjar diferencias
Cuando hay que cruzar zanjas siempre se hará en forma oblicua, para no introducir dos ruedas del mismo eje a la vez. La aproximación será lenta, preferiblemente en baja y acelerando una vez que la rueda entre en la zanja. La dirección siempre muy firme para.