X-Trail vs. Koleos 4x4

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Aparentemente no se conocen de nada, pero un exámen al árbol tecnológico de la Alianza Renault-Nissan nos revela que estos dos 4x4 comparten la mayoría de componentes vitales, como el motor, las transmisiones o el conjunto del chasis. Sólo quedan las apariencias, que no es mucho en este caso, y el tratamiento de los habitáculos. ¿Es suficiente para tomar partido por uno u otro modelo de SUV?

Desde hace un par de meses, los frutos de la alianza Renault–Nissan son ya una realidad tangible en nuestro segmento. La comercialización del Koleos devuelve la marca francesa al panorama off-road que dejó hace algunos años con la desaparición del Scénic RX4. Quizá el nuevo modelo llegue un poco tarde y, para más inri, en una coyuntura poco favorable al consumo como la actual. Pero considerando el potencial de su red comercial no creo que sus competidores más directos puedan dormir muy tranquilos, inclusive aquellas marcas generalistas que han decidido apostar en el mundo del 4x4.

 

 

Pero entre todos ellos hay uno muy especial, el Nissan X-Trail, considerado como uno de todocaminos más eficientes fuera del asfalto. Su veteranía y solvencia han sido ingredientes que han fundamentado la realización definitiva del viejo proyecto Koleos, evidentemente tras contraer matrimonio la casa francesa y el fabricante japonés. De no haber sido así, probablemente, el Koleos no hubiera pasado de los estudios de diseño y Renault continuaría huérfana de 4x4 u obligada a mayores desembolsos para hacer realidad su retorno al sector. Un apunte más sobre rivales especiales: también por las mismas similitudes técnicas podríamos retener al Qashqai, más coqueto, pero su tamaño es menor. En cualquier caso, es una opción a considerar muy seriamente por aquellos que no anden tan necesitados de espacio y quieran optimizar su inversión en cuestiones de acabados y equipamientos. Pero volvamos a lo que nos ocupa. El destino ha repartido su suerte y del inevitable -y necesario- intercambio tecnológico entre ambas marcas ha nacido un vehículo con credenciales de monovolumen, del corte de un Grand Scènic por ejemplo, y alma de todoterreno, la del X-Trail, alimentada por los mas de 50 años de experiencia de Nissan en este ámbito. Ello se expresa en la cesión del chasis y las transmisiones del X-Trail al nuevo proyecto de Renault. Por su parte, al margen de criterios industriales y económicos, Renault ha aportado a la marca japonesa uno de los mejores motores diésel del momento, el 2.0 dCi, elástico y silencioso, de notables prestaciones y consumos comedidos. Así pues, tenemos un par de todocaminos primos hermanos que comparten todos sus órganos vitales, pero que han construido su imagen y el espacio para sus usuarios de forma soberana.

 

 


DINAMISMO CALCADO
Considerando que sus comportamientos dinámicos son en esencia calcados y que únicamente les diferencian matices relativos al confort de marcha (el Koleos, con una mejor aerodinámica, nos parece más silencioso), la imagen, la escenificación de los habitáculos y las políticas comerciales son las cuestiones que pueden decantar la elección a favor de uno u otro modelo. Quedaría un intangible por resolver, como la credibilidad, la confianza, que merezca cada una de las marcas, pero eso queda al ámbito más privado. Por eso, vamos a ceñirnos a la más notorio. ¿La cuestión de la estética?, aún admitiendo la subjetividad en esto de los gustos, la verdad ninguno de los dos “nos pone” como suele decirse. Parecen diseños hechos para perdurar, sin riesgos, que tratan de ser complacientes con un amplio espectro de usuarios, aún a riesgo de rozar la sosería. Si el X-Trail ya nos tiene acostumbrados a ser el patito feo de la casa, el Koleos, comparativamente con el proyecto original, nos resulta anodino. En los habitáculos, sí que hay puntos en juego. Partiendo de medidas externas próximas (el Nissan es más largo –4,63 m.- y alto -1,77 m- pero menos ancho -1,78 m.- que el Koleos), el 4x4 japonés supera ligeramente a su oponente en materia de habitabilidad. Igual suerte corren los maleteros, más aprovechable el del X-Trail por las formas más rectas de la zaga y la presencia de pequeños cajones para guardar material. Sin embargo, el del Koleos es más práctico para la carga y descarga de pequeños objetos por la doble apertura asimétrica del portón, cuya base una vez abatida puede ser utilizada como mesita o lugar de apoyo, como en los Range. En cuanto a la presentación y calidad de los interiores y puestos de conducción, el Renault, cuida mejor los detalles e incluso el puesto de conducción es aún más cómodo. No obstante, también exhibe alguna carencia; además de una sorprendente falta de modularidad (los asientos traseros son fijos, por ejemplo) en una marca pionera en la materia, hay algunos componentes de manejo poco intuitivo y de emplazamiento mejorable, como el equipo de comunicaciones y entretenimiento, entre los asientos. En materia de equipamientos, los componentes de serie y las combinaciones de los opcionales ofrecen montantes muy similares. Nissan ofrece mayores posibilidades de combinaciones, aunque su gama y los niveles de partida arrancan en precios superiores. A partir de este punto y considerando la amplitud de la red comercial de Renault y la experiencia de los concesionarios Nissan en 4x4, surgen otras cuestiones menos predecibles, como las políticas comerciales puntuales de cada marca y la situación particular de cada concesionario. En tanto que consumidores, es buen momento para pescar en aguas revueltas...

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