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¿Se puede vivir sin GPS?

 

Sobradamente preparados nos movemos en nuestros viajes, siempre acompañados de un GPS y a veces de dos, por si las moscas. Pero, seguramente, pocos de nosotros llevamos una brújula en la guantera ¿Qué pasa entonces si no podemos usar el navegador?

A lo mejor piensas que es poco probable, pero no por ello deja de ser una situación posible. Supongamos que nos hemos internado en el campo sin una brújula a mano y, casualmente, la red de satélites que soportan los GPS caen, o simplemente se estropea nuestro aparato receptor. ¿Qué hacemos para seguir con nuestro rumbo correcto hasta llegar al lugar de destino o, al menos, a un sitio en el que podamos hacer parada y fonda? Existen varios métodos para orientarse, pero vamos a recopilar los más comunes. Métodos milenarios y, si se quiere, rudimentarios pero que no por ello dejan de ser sumamente útiles.

 

 

GUIADOS POR EL ASTRO REY

Bien es sabido por todos que el sol sale por el Este y se pone por el Oeste, aunque esta afirmación resulta algo relativa en tanto en cuanto el astro rey sólo se comporta así en los equinoccios, o lo que es lo mismo, alrededor del 21 de marzo y del 23 de septiembre. El resto del año, el sol aparece y desaparece por coordenadas sólo aproximadas a dichos puntos, con lo que nuestra orientación es también aproximada si nos basamos en su posición. La luna también nos puede dar una aproximación en lo que al norte se refiere. Si la tenemos en cuarto menguante, las puntas de la luna nos señalan el oeste; mientras que si se encuentra en cuarto creciente, está orientada hacia el este. Pero cuidado, no hay que olvidar que la luna nos “miente”, ya que cuando tiene forma de C (como de creciente), está en fase menguante.

 

 


 

 

EL RELOJ, UN GRAN ALIADO

Existe, una forma realmente exacta de saber dónde tenemos el norte. Nuestro reloj, siempre y cuando sea de agujas, puede ayudarnos en este caso a través de una operación realmente sencilla, que sólo requiere conocer la hora solar. En España y los países de su zona horaria, dicho dato se deduce de restar dos horas en horario de verano y una en horario de invierno. Una vez hayamos conseguido la hora solar, deberemos alinear la aguja pequeña (horario) de nuestro reloj con el sol. La bisectriz imaginaria entre ésta y las 12 nos marcará dónde tenemos exactamente el sur. Si, por el contrario, estamos en el hemisferio sur, la operación es algo diferente. En estas tierras deberemos encarar al sol las 12 de nuestro reloj y la bisectriz imaginaria entre ésta y la aguja horaria nos marcará la posición exacta del norte.

 

 

 

Está claro que a través de la coordenada del GPS sabemos en todo momento y a tiempo real dónde nos encontramos pero ¿Sabes cómo trasladar dicha información a un mapa para ubicarte sobre él? No te preocupes. Te lo explicamos en unos pocos pasos:

1. Lo más básico es saber interpretar los datos que el mapa nos da. Uno de ellos, el más importante, es el DATUM con el que está realizado. En la leyenda de los mapas, normalmente en la parte inferior o en el vértice izquierdo encontramos este dato. Una vez sepamos cuál es, deberemos comprobar que nuestro GPS está en el mismo DATUM antes de pasar la coordenada. De no ser así, podemos sufrir errores de hasta 300 metros con respecto a nuestra posición.

2. En los planos verticales y horizontales del mapa, encontramos una serie de números que van de mayor a menor de arriba abajo y de mayor a menor de izquierda a derecha. En el plano vertical encontramos los números que corresponden a la primera cifra del GPS y en la horizontal los que corresponden a la segunda. Ejemplo. Si tenemos la coordenada N 28º 31,456’ W 006º 37,670’, el primer dato corresponde a la vertical del mapa, así que buscaremos la numeración que corresponda a los grados y minutos 28º 31’. Una vez localizada, los otros tres números corresponden a milésima de minuto, con lo que cogeremos la fracción que corresponda a un minuto y marcaremos un poco menos de la mitad de ésta. En ese punto, haremos una marca y ya tendremos la latitud sobre el mapa.

3. Para el segundo dato, simplemente repetiremos la operación en el plano horizontal.

4. Una vez tengamos las dos marcas, y con la ayuda de una regla, las prolongaremos hasta que las dos se unan, lo que nos dará el punto de nuestra posición sobre el mapa.