Bien iluminado es más seguro.

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El buen uso de las luces durante la conducción diurna y nocturna permite evitar en gran número los accidentes de tránsito.


El sistema de iluminación en los vehículos ha evolucionado hasta tal punto que hay sistemas de luces controladas por un chip inteligente, que calcula permanentemente la aceleración del vehículo, conectando los faros cuando es necesario. Este sistema de seguridad pasiva puede incluir luces de xenón, para mayor profundidad; faros antiniebla, usados en los momentos de poca visibilidad, o los largo alcance que en general se instalan en vehículos para competición. Sin embargo, hay que acatar la norma ya que en la actualidad es obligatorio usar de día y de noche en las rutas y las autopistas de forma regular, la luz baja de los faros principales y no sustituirlos encendiendo los faros auxiliares antiniebla. Además, hay que encender las luces cuando la luz natural es insuficiente o las condiciones de visibilidad de tránsito lo reclaman.


En la ruta, las luces se convierten en el idioma entre los conductores para comunicarse a distancia y permite un manejo más descansado y seguro.


Consejos: mantenimiento y revisión del sistema
- Periódicamente es importante revisar el correcto funcionamiento de las luces altas, bajas, direccionales, de posición y balizas.
- Se debe alinear los faros antes de cada viaje.


La función de algunas de las luces es:
Luces de posición: establecen la ubicación de un vehículo en el tránsito nocturno, su dirección y sentido de marcha.
Luces bajas: de uso obligatorio para circular por rutas, incluso durante el día.
Luces altas: amplían el radio de iluminación (profundidad), pero su uso debe ser en caso de necesidad ya que pueden encandilar al conductor que viene de frente.

Fuente: La Nación/ VIC


 

 

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