Hyundai Santa Fe 2.2 CRDi 4WD

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Hyundai encaró este año la ofensiva más importante de su historia en el mercado de las SUVs. La marca llamó #SUV4ALL a la estrategia global de lanzamiento de las nuevas Creta, Tucson, Santa Fe y Grand Santa Fe.

Entre estas cuatro novedades, que ya están a la venta en nuestro mercado, la menos novedosa de todas es la Santa Fe 2016. Es un restyling de la tercera generación de la SUV de Hyundai para el Segmento D (mediano), que se lanzó originalmente en junio de 2013
Los cambios son pocos, aunque bien concretos y puntuales. Hay versiones desde 52 mil dólares, pero manejamos durante una semana la versión tope de gama: 2.2 CRDi 4WD Automática (69.900 dólares).
La crítica completa se reproduce a continuación.



EL EXTERIOR
Los principales cambios estéticos están en la trompa, aunque pocos notarán las diferencias. Se rediseñó el paragolpes, que ahora está pintado en el color de la carrocería. Se incorporaron nuevas luces diurnas de leds. Y los faros principales recibieron nuevos proyectores, aunque siguen siendo halógenos.
En el lateral, la única novedad son las llantas de aleación, con nuevo diseño. Son más vistosas y deportivas. Calzan neumáticos Hankook Ventus Prime2 235/65R17.
En la parte trasera no hay novedades.
Sigue siendo un vehículo moderno, elegante y original. Aunque no es para nada rupturista. Creo incluso que la nueva Tucson es más atractiva.
¿Pero contra quién compite la Santa Fe? Contra otras SUV del Segmento D y capacidad para siete pasajeros. No son muchas en nuestro mercado y se dividen en dos grupos.
Con chasis monocasco: Kia Sorento (prima-hermana de la Santa Fe, 65.990 dólares) y Mitsubishi Outlander (entre 51.900 y 60.900 dólares). Y con chasis de largueros, derivadas de pick-up: Toyota SW4 (entre 955 mil y 1.009.00 pesos) y Chevrolet Trailblazer (825 mil pesos).

EL INTERIOR
Los cambios en la Santa Fe 2016 son más notables por dentro que por fuera. En un primer golpe de vista, resalta la nueva pantalla táctil multimedia de ocho pulgadas. Tiene GPS, cámara de retroceso, concentra la información del climatizador bizona y tiene conectividad Bluetooh/USB/Aux.

 

Esta pantalla viene de serie en todas las Santa Fe. Y su mayor virtud es la claridad de funcionamiento del navegador satelital. Tiene gráficos bien precisos y brinda información en tiempo real sobre la velocidad máxima establecida para el lugar en el que se está manejando.
Los otros cambios son más sutiles. Pero se aprecian con el tiempo de uso. Se mejoró la calidad de los materiales en todos los revestimientos del interior. Era un paso casi obligado, teniendo en cuenta el salto en calidad que tuvo la nueva Tucson. La Santa Fe 2016 se mantiene así un paso por delante de su hermana menor, con materiales blandos, costuras a la vista y un volante en cuero con muy buen tacto.

Todos los plásticos tienen muy buenos encastres y terminaciones. Como ya es tradición en los autos asiáticos: brindan la sensación de vehículos pensados para durar muchos años.
Por lo demás, la cabina sigue manteniendo las virtudes de la Santa Fe lanzada en 2013.

Se siente muy espaciosa y esto es, en gran parte, mérito del techo panorámico, que viene de serie en todas las versiones con tracción integral. Llega casi hasta la altura del baúl, para llevarles luz también a los pasajeros de la tercera fila.

El techo se puede abrir casi hasta la mitad de su superficie y tiene una cortina corrediza eléctrica, para que no moleste el sol. Y, si el sol viene por el costado, los pasajeros de la segunda fila tienen cortinas enrollables en sus ventanas.

La posición de manejo es bien americana. La Santa Fe se maneja como si estuvieras sentado en una cómoda poltrona. El volante se ajusta en altura y profundidad. Y, en las versiones 4×4, hay tapizado en cuero y asiento del conductor con regulación eléctrica.

 

Pero los más beneficiados del habitáculo son los pasajeros de la segunda fila. El espacio para las piernas es muy generoso y el respaldo se puede reclinar. Además, todo el asiento se puede desplazar hacia atrás para alcanzar el confort de una limousine (o llevarlo todo hacia adelante, si viajan niños pequeños o si se quiere aumentar la capacidad del baúl).

 

Con dos filas en uso, el baúl tiene una capacidad de 585 litros. De estos, 51 litros corresponden a dos compartimentos secretos ubicados bajo el piso del baúl. Uno de ellos está diseñado para guardar la cortina cubre-equipaje cuando no se usa, para que no quede suelta por ahí.

Con tres filas en uso, la capacidad de carga queda bastante restringida: apenas 215 litros. Para quienes busquen tres filas de asientos y un mayor baúl, la Hyundai Grand Santa Fe es la solución. Aunque cuesta 75 mil dólares.
La rueda de auxilio está ubicada bajo el piso del baúl y mantiene una buena costumbre de Hyundai en la Argentina: es igual a las cuatro titulares.

SEGURIDAD
Acá no hay novedades. La Santa Fe viene muy completa. Y de serie.
Todas las versiones de traen: seis airbags, frenos ABS con asistencia de frenado, control de estabilidad, control de tracción, control de ascenso y control de descenso. También cuenta con apoyacabezas delanteros activos, cinturones de tres puntos en todas las plazas y anclajes Isofix para sillas de bebés.

A modo de referencia, una New Santa Fe 2.2 turbodiesel de cinco plazas fue sometida en 2012 a las pruebas de choque de EuroNCAP. Logró la calificación máxima de cinco estrellas, con 96% de protección para adultos, 89% para niños y 71% para peatones.

MOTOR y TRANSMISIÓN
Acá tampoco hay novedades. Las versiones de entrada a gama siguen trayendo el motor Theta II MPI naftero, con cuatro cilindros, 2.359 centímetros cúbicos, 16 válvulas y distribución variable. Desarrolla 176 caballos de potencia a 6.000 rpm y 231 Nm de torque a 3.750 rpm. Hyundai de Corea todavía sigue sin habilitar las motorizaciones nafteras de inyección directa para América Latina. Recién cuando esto ocurra, podrá llegar la variante Theta II GDi, con 190 cv.
Esta versión tope de gama es la única que ofrece el motor 2.2 turbodiesel, con inyección directa e intercooler. Desarrolla 197 caballos a 3.800 rpm y 445 Nm a 1.800 rpm.

 

El motor naftero se puede combinar con caja manual o automática de seis velocidades, con tracción delantera o integral. El turbodiesel se ofrece sólo con caja automática y doble tracción.
El mecanismo 4×4 es del tipo “inteligente” o “a demanda”. En condiciones normales, la Santa Fe tracciona sólo con las ruedas delanteras, pero si alguna de ellas comienza a patinar se empieza a enviar torque a las ruedas traseras. En condiciones de terreno difíciles -siempre y cuando no se superen los 40 km/h- es posible bloquear el sistema para que funcione todo el tiempo como 4×4.

COMPORTAMIENTO
Además de los cambios estéticos, las mejoras en el equipamiento y en la calidad de los materiales, la Santa Fe 2016 también avanzó en dos aspectos que sólo se aprecian al manejarla: la insonorización del habitáculo y el confort de marcha.
Una vez más: estaba obligada. La nueva Tucson puso la vara muy alta y la Santa Fe tiene que conservar argumentos para diferenciarse de su mejoradísima hermana menor.

 

El trabajo de insonorización es muy bueno, aunque si hablamos puntualmente de versiones turbodiesel, la Tucson gasolera es algo más silenciosa que la Santa Fe. Se nota de manera especial cuando se arranca en frío. En ruta y ciudad, sin embargo, la Santa Fe se desmarca con facilidad por la ausencia completa de ruidos aerodinámicos y una excelente aislación de la cabina, más allá del tránsito insoportable de una ciudad como Buenos Aires.
El andar siempre fue uno de los puntos fuertes de la Santa Fe, pero se notan algunas mejoras puntuales en terrenos ásperos. La suspensión (independiente en las cuatro ruedas) y los neumáticos (grandes, sin necesidad de perfil bajo) filtran muy bien todas las asperezas del camino. Ahora entiendo a qué se refieren en Hyundai cuando hablan de “Magic Carpet Ride”.

Esta suavidad tan sólo puede incomodar un poco en curvas muy cerradas, tomadas a una velocidad casi excesiva: la Santa Fe inclina un poco más la carrocería que la Tucson.
No se pudo probar en el barro. El despeje del suelo no es muy generoso (18,5 centímetros) y los neumáticos no tienen un gran dibujo. Están pensados más para el asfalto que para el off-road.
Tres cosas importantes de la Santa Fe 2.2 CRDi.
La primera es la dirección. El sistema Flex Steer ya estaba incluido en las versiones pre-restyling, pero es muy práctico y eficiente: permite elegir entre tres grados de dureza del volante, para un manejo más relajado o deportivo. El modo Sport es realmente agradable y preciso, sobre todo cuando se circula sobre terreno algo deslizante y a buena velocidad.
La segunda son los frenos. Los discos en las cuatro ruedas (ventilados adelante) son excelentes, frenan de manera muy pareja (incluso fuera del asfalto) y resultan incansables. Esto hay que destacarlo, porque estamos hablando de un vehículo de casi dos toneladas de peso.
Y, en tercer lugar, como no podía ser de otra manera, la mecánica.
Acelera de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos, alcanza una velocidad máxima de 192 km/h y consume una media de 7,8 litros cada 100 kilómetros. En ruta, a 120 km/h en sexta, trabaja a sólo 2.100 rpm. Con un tanque de combustible de 64 litros, es un auto soñado para viajar en familia (numerosa) y con el máximo confort.

CONCLUSIÓN
La Hyundai Santa Fe 2016 cambió poco, pero para bien. Ahora luce un poco más moderna, mejoró la calidad del interior, sumó un equipo multimedia como corresponde y tiene un confort de marcha ejemplar.
Además, conserva todo lo que ya hacía bien: una cabina amplia y confortable, con una mecánica turbodiesel que es una delicia.
Pero lo mejor de todo es que esta tercera generación de la Santa Fe, por primera vez, está disponible a un precio razonable. Los precios entre 52 mil y 70 mil dólares no hablan de un auto económico, pero es un valor más accesible que los 75 mil/113 mil que llegó a costar cuando regían los impuestos internos con escalas más altas.
Y eso ya se está notando en las ventas. En el primer semestre, la Santa Fe dominó con claridad entre los patentamientos de las SUV Segmento D importadas. Sólo pierde ante la Toyota SW4 nacional.
El rival más duro de la Santa Fe, sin embargo, está en su propia familia. Es la nueva Tucson. La SUV de Hyundai para el Segmento C (compacto) mejoró tanto en esta nueva generación, que obliga a pensar muy bien si realmente vale la pena el salto hasta una Santa Fe.
Capacidad para siete pasajeros, materiales más cuidados, andar más confortable y turbodiesel con mayor torque y potencia. Si alguno de esos cuatro argumentos es imprescindible para vos, la Santa Fe es el vehículo que buscas. Si te resultan aspectos prescindibles, con la New Tucson no te vas a equivocar. Fuente autoblog

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