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 Con características parecidas en materiales de la carrocería, posibilidad de armado y búsqueda de un diseño divertido que de paso da las ganas de hacer mecánica casera, se desarrollaron otros vehículos que se acercan más a las de un auto sport que a la de un todo terreno. Ejemplos de estos autos son la Bugetta fabricada en Quilmes , el Martos, el Chaia o el marplatense Brama con sus puertas “alas de gaviota”.

 

 

 

 

A falta de escarabajos, en nuestro país debió utilizarse la mecánica con que Renault equipaba sus modelos Dauphine y Gordini. Estos motores de 850 cc montados atrás y combinados con un sistema de caja-puente con cañoneras y palieres estriados, eran muy populares en nuestro país y reunían las condiciones ideales para equipar un buggy nacional.

 

 

 

   

 

 

 

 

En todos estos casos, los fabricantes ofrecían un kit básico compuesto de carrocería fabricada en plástico reforzado (fibra de vidrio), un chasis diseñado para albergar la mecánica de Renault y algunos aditamentos como parabrisas, faros, pedaleras adaptadas al chasis, tanque de nafta adaptado a la carrocería, y paragolpes. Por último, los fabricantes entregaban un manual de armado que permitía al comprador armar su nuevo “chiche”. Los fabricantes también ofrecían autos armados y equipados pero por lo general, éstos eran menos demandados que los kits. Este resultado confirmaba la tendencia de este especial mercado a centrarse en los amantes del “hágalo usted mismo”.

 

 

 

     

 

 

Era cuestión de tener un Gordini en mal estado del cual pudiera extraerse la mecánica y montarla en el chasis que se adquiría por valores razonables para los jóvenes tuercas de la época. Las posibilidades que ofrecían las carrocerías provistas por los fabricantes de lo que hoy llamaríamos “personalización”, completaban el plan de “armar un buggy”.

Hoy sólo pueden verse algunos pocos buggys de los ´70 en la costa bonaerense; sin embargo, viejos galpones del gran Buenos Aires y algunos gallineros del interior, atesoran aún viejos buggys a la espera que alguien los restaure para dar diversión como hace treinta años. Este sitio se propone alentar a los que se propongan tamaña “hazaña”.

 

Pero a NO desepcionarce algo nuevo esta llegando...

 

 


 

 

Hoy FIAT nos trae la nueva

versión de aquel entrañable

viejo Buggy.

 

 

Un Concept Car denominado con la sigla FCC II, con líneas inspiradas en un buggy, joven y futurista, pintado en color verde cítrico para ligarlo más con la naturaleza(recordemos que Fiat ya había presentado otro concept en el Salón de Buenos Aires denominado FCCA Adventure).

 

 

 

El buggy pensado para circular por dunas de arena pero propulsado por energía eléctrica. No podía ser menos en esta época de auge “alternativo” y un vehículo de recorridos cortos parece más que razonable.

Resulta extraño ver asociado el logo de Fiat en un vehículo tan peculiar como este. En su definición cuenta con un chasis no demasiado ancho pero con gran superficie entre ruedas, sobre el que se asienta una carrocería biplaza donde destacan los grandes y elevados pasos de rueda (bien pensados para soportar los restos de tierra que eleven las ruedas). Como seguridad estructural cuenta con un arco longitudinal en el centro de la carrocería y sobre el que se apoya un minúsculo cristal a modo de parabrisas.

 

 

 

 

  
   

 

  

 

En los detalles estilísticos aporta una original concepción de las ópticas, como suspendidas sobre una estructura fina metalizada, las grandes llantas de 19 pulgadas o el diseño del interior. En él se mezclan el negro, el blanco y el verde fosforito exterior con una sencillez sorprendente. Destacan el volante y el cockpit del conductor, que son calcados a los del

Fiat 500. Todo ello, exterior e interior, realizado con materiales naturales y reciclables. El peso del FCC II Concept alcanza los 980 kg.

 

 

 

Como comentaba, se propulsa gracias a un motor eléctrico que es capaz de aportar 80.2 CV de potencia y 220 Nm de fuerza por giro máxima aproximadamente. Es capaz de alcanzar los 100 km/h, tomando la energía necesaria de 93 pequeñas baterías de ion-litio. Originalmente cuenta con un generador pero podría instalarse desde uno por eje hasta uno por cada rueda y alcanzar una verdadera tracción total, así como incorporar un mayor número de baterías y mejorar su rendimiento. Se podría decir que en parte de su mecánica es modular.

 

 

       

  

 

Esta creación corresponde al estudio de diseño que Fiat posee en el país brasileño y de momento no hay visos de una producción más allá de varios ejemplares de presentación.

Hasta el momento su diseño se ha ganado un lugar en el corazón de varios aficionados, así que probablemente veamos una tercera versión  del modelo ecologista FCC el próximo año.

Lamentablemente su estructura fabricada con materiales ecológicos  no permite que llegue a producción, sin embargo es elogiable que la compañía italiana incentive el respeto al medio ambiente con este tipo de conceptos.

 

 

 

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